La alimentación en la infancia

Partimos de la base de que una alimentación correcta durante la etapa infantil es importante para que el organismo del niño/a se encuentre en crecimiento y formación. Podemos afirmar que durante la infancia se establecen los hábitos alimentarios que posteriormente serán difíciles de cambiar , si les guiamos y enseñamos a tener buenos hábitos de manera saludables y a llevar un estila de vida activos, cuando sean mayores estarán más sanos, evitando algunas enfermedades tipo obesidad, enfermedades cardiovasculares, etc....

Debemos despertar curiosidad con preparaciones culinarias, haciendo que prueben de todo, que se diviertan....No hay duda de que la mejor manera de alimentarse es ofrecerles una amplia variedad de alimentos para que se acostumbren a probar cosas nuevas con normalidad.

Desde el punto de vista nutricional, esto se consigue mediante una dieta variada y equilibrada, incluyendo alimentos de cada grupo. Todo ello acompañado de actividad física, al mismo tiempo que aprendemos a comer. Para conseguirlo, la familia en colaboración con el medio escolar, se convierte en el principal valor educativo en alimentación y nutrición.

ALIMENTACIÓN DE 1 A 3 AÑOS

Este periodo se caracteriza por ser una etapa de transición entre la fase de crecimiento acelerado propio del lactante y el periodo de crecimiento estable que se extiende desde los tres años a la pubertad.

Es un periodo preferentemente madurativo, en el que el niño/a realiza avances importantes en funciones psicomotoras (lenguaje, marcha, socialización). Sus funciones digestivas y metabólicas han alcanzado un grado de madurez para que la tolerancia a la alimentación variada sea aproximada a la del adulto, sin embargo, las necesidades energéticas y de determinados nutrientes deberán adaptarse a las necesidades fisiológicas y al gasto de actividad de cada particular.

Quizá la característica más importante de esta edad sea el descenso de la ingesta

de alimentos en relación al tamaño corporal, sobre todo si se le compara con el lactante. Junto a esto se observa la aparición de una conducta alimentaria caracterizada por diferencias y aversiones hacia determinados alimentos que cambian continuamente y pueden conducir a una dieta unilateral, deficitaria en algunos nutrientes. Por esta razón es importante preocuparse por la variedad y composición de alimentos que ingiere y no sólo la cantidad.

Otro hecho que contribuye a que el niño/a de esta edad sea caprichoso/a, es la creciente actividad social y el contacto frecuente con personas ajenas al medio familiar, que le ofrecen dulces, chocolates, caramelos, bebidas azucaradas.....que les resultan más atractivo que la comida normal y conducen en ocasiones a una alimentación irregular y a la adquisición de hábitos dietéticos inadecuados y que es conveniente evitar.

Concienciémonos y apostemos desde la infancia por una dieta equilibrada.



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